En
el siglo XVII, la sencillez y elegancia con que Isaac Newton había
logrado explicar las leyes que rigen el movimiento de los cuerpos y el de los
astros, unificando la física terrestre y la celeste, deslumbró hasta tal punto
a sus contemporáneos que llegó a considerarse completada la mecánica. A finales
del siglo XIX, sin embargo, era ya insoslayable la relevancia de algunos
fenómenos que la física clásica no podía explicar. Correspondió a Albert
Einstein superar tales carencias con la creación de un nuevo paradigma: la
teoría de la relatividad, punto de partida de la física moderna.

Albert Einstein (1879-1955).
Físico y matemático alemán, nacionalizado suizo y más tarde estadounidense.
Albert
Einstein tuvo una crianza normal. Nació en 1879 en la ciudad de Ulm, Alemania,
y creció en Munich, donde asistió a una escuela católica (a pesar de ser
judío). Sus padres, Hermann y Pauline, temieron que el niño fuera retrasado
porque se demoró en hablar.
Por
supuesto, sus temores eran infundados; el joven Albert estuvo entre los mejores
estudiantes en la escuela elemental. En el colegio y en la universidad, sin
embargo, Einstein fue tan independiente que a menudo se enfrentó a sus maestros
y profesores.
Introvertido y ensimismado, de
desarrollo intelectual lento, no le resultaba fácil hacer amistades debido a su
carácter retraído y tímido, aunque algunos biógrafos aseguran que también
padecía dislexia, por lo que era visto por sus profesores como un alumno
difícil y poco dado a integrarse en su grupo. Su compañero de infancia fue un
violín y además le gustaba componer melodías en el piano de su madre.
En 1894, debido a dificultades
económicas, su padre se mudó a Pavía, Italia, cerca de la ciudad de Milán.
Mientras tanto Albert permaneció en Alemania para poder terminar el
bachillerato, que concluyó con calificaciones mediocres, salvo en matemáticas.
Al año siguiente se reunió con sus padres.
Más tarde la familia lo envió
a estudiar a Suiza, recibiendo en 1896 el diploma de graduado de la Universidad
Politécnica Federal, de la ciudad de Zurich, donde fue alumno del matemático
Hermann Minkowski, quien posteriormente generalizó el formalismo
cuatridimensional introducido por las teorías de su antiguo alumno.
En 1900 se graduó de maestro
escolar de secundaria en las asignaturas de matemáticas y física en esa propia
universidad suiza y en 1901 adoptó la ciudadanía de ese país. No obstante
intentar desempeñarse como profesor, el camino le resultó difícil, pues sus
métodos didácticos eran tenidos por heterodoxos, lo que le hizo perder tres
empleos.
Einstein y Mileva
El 23 de junio de
1902 Einstein comenzó a prestar servicios como perito técnico de la Oficina
Suiza de Patentes de Berna, donde trabajó hasta 1909. En 1903, contrajo
matrimonio con Mileva Maric, una joven serbia antigua compañera de estudios en
Zurich, con la que un año antes había tenido una hija a la que llamaron Liserl.
Después de casados tuvieron dos hijos más, Hans Albert y Eduard, nacidos respectivamente en 1904 y en 1910. Einstein se divorcia de Mileva y posteriormente se casa con su prima
Elsa.
En 1905 recibe su doctorado de
la Universidad de Zurich y publica tres artículos sobre física teórica, el
tercero de los cuales se titula “Sobre la Electrodinámica de los Cuerpos en
Movimiento”, y que contiene la “teoría especial de la relatividad”
Teoria especial de la relatividad
La
teoría especial fue tan impactante para la ciencia como para la filosofía, ya
que estudiaba el movimiento de los cuerpos y el electromagnetismo en ausencia
de la fuerza de gravedad.
La
relatividad especial daba solución a las. interrogantes y dudas que
había abierto entre
la comunidad científica el experimento de Michelson-Morley, en el que
las ondas electromagnéticas del
espectro de luz
visible se movían sin que existiera un medio de
propagación.
De
ese experimento se desprendía que la velocidad de la luz era, por tanto, algo
constante y no relativa al movimiento del observador, argumento este imposible
de sostener si se tomaba como base la mecánica clásica de Newton, mientras que
la “Teoría especial” de Einstein, llamada de esa forma para diferenciarla de la
“Teoría general de la relatividad”, consideraba por igual a todos los
observadores.
En
segundo lugar, esa propia teoría explicaba el incremento de la masa con la velocidad,
que se había observado en los electrones, demostrando que el efecto de
contracción de la longitud y el de aumento de la masa se podían deducir del
hecho de que la velocidad de la luz en el vacío es la máxima posible a la cual
se puede transmitir cualquier señal. Y, finalmente, porque condujo a la
intercambiabilidad de la masa y la energía, lo que constituyó uno de los
principios esenciales de la física para que se pudiera explicar su teoría en
términos matemáticos, con la célebre fórmula:
E =
m c2
Según
esa fórmula, la energía ( E ) es igual al resultado de multiplicar la masa ( m
) por el valor de la velocidad de la luz en el vacío, elevada al cuadrado (
c2).

Esta
relación masa-energía permite explicar, teóricamente, la forma en que se
produce la energía nuclear. Sin embargo, este importante descubrimiento no fue
tomado en cuenta por el Comité que otorga los Premios Nobel, pues la
relatividad era una teoría demasiado especulativa en aquellos momentos.
En
1909, con mucho esfuerzo, Einstein consiguió un puesto de profesor ayudante en
la Universidad de Zurich, para impartir asignaturas básicas en el conjunto de
la carrera de Física. Su fama creciente le llevó, en 1913, al Instituto de
Física “Káiser Guillermo”, de Berlín.
Teoría de la Relatividad General
En
1912, junto con su amigo y matemático Marcel Grossmann, Einstein comienza una
nueva fase de la investigación gravitacional, a la cual llamó “teoría general
de la relatividad”.
En
noviembre de 1915, en plena contienda bélica de la Primera Guerra Mundial,
publicó el trabajo definitivo en el que expuso esa teoría general, en la que
establecía las ecuaciones que habrían de cambiar la visión del universo y de su
evolución, presentando, a su vez, una serie de conferencias en la Academia de
Ciencias de Prusia. La última de estas charlas concluyó con la presentación de
la ecuación que reemplaza a la ley de gravedad de Newton.
En
esta teoría todos los observadores son considerados equivalentes y no
únicamente aquellos que se mueven con una velocidad uniforme. A partir de ahí,
la gravedad no fue considerada más una fuerza o acción a distancia como se
describía en la Ley de la gravedad de Newton, sino una consecuencia de la
curvatura del espacio-tiempo.
Esa
teoría permitió justificar fenómenos como la precesión del perihelio de
Mercurio, la deflexión de los rayos de luz por la presencia de grandes
concentraciones de masa (comprobada después, experimentalmente, el 29 de marzo
de mayo de 1919, durante una expedición de la Royal Society, en la que
participó sir Arthur Eddington), y el corrimiento hacia el rojo del espectro de
galaxias lejanas a causa de la presencia de campos gravitatorios intensos,
entre otros.
La
teoría general de la relatividad contó tanto con defensores como con muchos
detractores entre la comunidad científica, que no podían aceptar una física sin
un sistema de referencia absoluto.
Después
de la Segunda Guerra Mundial se unió a un grupo de científicos estadounidenses
en la causa internacional para tratar de impedir el uso ulterior de la bomba,
abogando por la conformación de un gobierno mundial, regido por una
constitución elaborada por EE.UU., Gran Bretaña y la URSS (antigua Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas).
Por
otra parte, continuó también su apoyo activo al sionismo, colaborando con Chaim
Weizmann en el establecimiento de la Universidad de Jerusalén.
En
noviembre de 1952, cuando muere el Presidente Weizmann, le ofrecen la
presidencia del país, propuesta que rechazó muy gentilmente.
Albert
Einstein falleció el 18 de Abril de 1955, a los 76 años de edad. Con el
transcurso del tiempo se había convertido en un hombre solitario en muchos
planos de la vida. Sus últimos años los dedicó al desarrollo de una teoría del
campo unificado que hiciera compatible la teoría sobre los fenómenos
gravitatorios y electromagnéticos, pero a pesar de sus esfuerzos no llegó a
conseguirlo.
Hasta
su muerte trabajó en la campaña para el desarme nuclear y la paz internacional
y poco antes de morir firmó un manifiesto contra la carrera armamentista,
promovido por el filósofo británico Bertrand Russell.

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